• Juanita Muñoz

Fallen Angels, de Wong Kar-wai


⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀

La ciudad insomne contiene tantas historias como personas que la habitan. Voces escabrosas que suscitan cierta agonía oscilante en los espacios nocturnos, surreales, inquietos y dolientes de la vieja Hong-Kong. Son ecos lejanos de aquello que se torna veloz en la doliente urbe contemporánea.

⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀

El enigmático carácter de la ciudad tiznada, inconexa de la realidad, disuelta en calles húmedas y decadentes. Escenario vertiginoso, ahogado en luces de neón, espacio de encuentros y desencuentros. Es allí donde los inadvertidos de la metrópolis suscitan anhelos pasionales, oscuros, aberrantes; donde los lugares son el único vehículo que los acerca.

⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀

Hong Kong se dibuja con un ánimo estático, sin destino. Uno de violencia inadvertida y soledad constante. Un mundo desconocido para los habitantes del día. La soledad enmarca el actuar de los personajes que se mueven con el único fin de evitar el olvido, y por medio de sus maneras controversiales hacer parte, pronunciarse, grabar su nombre en una ciudad de piedra.

⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀

Allí donde la penumbra asegura su estancia, se desliza el romance y la esperanza. Actores simultáneos que decoran el ánimo hiriente de la invisibilidad, del amor no correspondido, la imposibilidad y el anonimato.

⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀

Ángeles caídos, como su título sugiere, apunta a la innegable sensibilidad de la noche. De sujetos perdidos, errantes, que habitan espacios de ensueño emulando el limbo. No hay posibilidad de retroceder, no hay posibilidad de avanzar. El retrato de la carencia moderna, de las intenciones que no se colman, atravesadas por pulsiones en busca de sosiego y trascendencia. Wong Kar-Wai consigue una vez más, retratar la belleza de lo marginal, de lo oculto, de la soledad.